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Por Juan Negrón Ocasio

Los gobiernos son administradores del fisco, usted paga y ellos lo usan a gusto. Ninguno en el mundo ha controlado la epidemia del Coronavirus. Incluyendo los poderosos.

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Juan Negron OcasioOPINIÓN - Nadie tiene que ser científico para saber qué debe hacerse durante la presente epidemia causada por el coronavirus. Simplemente ser eficaz. Una de las capacidades más propicias que puede usarse en estos tiempos de incertidumbre y confusión es la sensatez. Imposible culpar la ineptitud gubernamental y a su vez practicar irresponsabilidad cívica.

En tiempos turbios hay que protegerse, proteger la familia y evitar imprudencias que pueden ser eludidas. Depender de lo que pueda hacer el gobierno por el pueblo en tiempos difíciles es como niño perdido en una selva. Pero, debe prevalecer la cordura.

Aprendimos que durante las tormentas de 2017 el gobierno fue incapaz de proveer seguridad, suministros y equipos, y desde comienzo de terremotos aún no ha facilitado hogares a damnificados. Plasmada la propagación del Coronavirus tampoco actuó con prontitud ni proveyó un sistema acertado de preparación y protección. Hasta hoy no existe un plan de contención ni de emergencia para una catástrofe. Aunque ya estamos metidos en una epidemia nacional.

Por tales motivos, no podemos depender de un gobierno incapaz de facilitar los más básicos recursos para la sobrevivencia. Un gobierno que depende absolutamente de las decisiones de otro gobierno está destinado al fracaso. Indudablemente, los gobiernos desde hace tiempo no han hecho nada que no sea llevar a la población a funestas condiciones sociales y económicas. Las pruebas están ante nosotros. Entonces, ¿debería ser el gobierno nuestro supremo protector?

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Por las razones anteriores es que tenemos que enmendar aquellos hábitos que nos han obligado a depender de un gobierno ineficiente. Estos son bien difíciles de romper, pero no imposible. Un hábito es una costumbre de hacer algo siempre de la misma forma: unas buenas, otras fatales. Hay que eliminar las malas. Porque durante tiempos turbulentos nos encontraremos incapacitados para modificar nuestros modos de vida. Hay que sobrepasar esas barreras de costumbres sociológicas iterativas. Los seres humanos que triunfan y sobreviven son los que rompen con prácticas nocivas. Esa empeñada rutina de seguir haciendo lo mismo, sin beneficio, es perniciosa.

Es una conducta que beneficia cuando vivimos cómodos, felices y saludables. Las querencias que obviamos romper nos vuelven dependientes y acusatorios. Acusamos al gobierno por lo jodidos que estamos, por su ineficiencia, por la corrupción, si no podemos resolver nuestros problemas. Mientras estamos bien, todo está bien. Cuando nos toca resolver problemas sin ayuda de la administración colonial es cuando encontrarnos un callejón sin salida. Es necesario cambiar aquellas actitudes que nos convierten en parásitos.

...el toque de queda ejecutado por el gobierno de Puerto Rico fue una medida necesaria porque una gran parte de la población tiene hábitos fútiles.

Por otra parte, vivimos el presente y olvidamos que ése gobierno está administrando porque fue electo. Esa gente no llegó al poder por ellos mismos. Son una claque social producto de las urnas. ¿Y quién votó por ellos? Unos argumentan que la “abstención” es una opción porque las urnas son una rutina cada cuatro años de “promesas vacías”. Lamentablemente, para los que toman esa postura, sólo hay dos procesos para cambiar un gobierno corrupto: una revolución (Cuba, 1959) o por medio de las urnas (Chile, 1973). Una vez se logre el cambio de gobierno deseado hay que “sacrificar todos los bienes”, incluyendo nuestra familia. He ahí la incógnita...

No obstante, hoy lo innegable para nosotros es utilizar un método viable para combatir la propagación del Coronavirus y sólo podemos contar con lo que tenemos control. El único control posible es lo que podemos hacer nosotros mismos, y es cambiando aquellos hábitos nocivos. Los gobiernos son administradores del fisco, usted paga y ellos lo usan a gusto. Ninguno en el mundo ha controlado la epidemia del Coronavirus. Incluyendo los poderosos. Es imprescindible entonces que usemos la cordura y nos preparemos para lo peor. Porque, al fin de cuentas, los políticos velaran por ellos y los suyos.

Por último, el toque de queda ejecutado por el gobierno de Puerto Rico fue una medida necesaria porque una gran parte de la población tiene hábitos fútiles. Esos hábitos nocivos pueden crear una plaga descontrolada. No hay duda, preparémonos para encerrarnos en los hogares.