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Por: Dr. Víctor Maldonado Santiago

       y el profesor Kevin Negrón Vázquez

La educación en línea suple, e incluso supera, a aquellas estrategias de enseñanza que son integradas en el salón de convencional.

Virtual School

 Dr Victor Maldonado Prof Kevin Negron 

OPINIÓN - A partir del 28 de diciembre de 2019, el área sur-suroeste de Puerto Rico comenzó a experimentar una serie de temblores concatenados que cambiaron la vida de todos los puertorriqueños. El 7 de enero de 2020, un terremoto de magnitud 6.4 coronó la destrucción. El primer impulso estuvo dirigido a la sobrevivencia. Con el pasar de los días, con mil y un altibajos, el pueblo y el aparato gubernamental buscaron tornar a la “normalidad”. Sin embargo, uno de los mayores escollos lo ha enfrentado el sistema de educación básica-pública del país.

No obstante, frente a la crisis, las ideas comenzaron a surgir. El Departamento de Educación de Puerto Rico realizó una invitación a las instituciones de educación superior de la isla. Entre otras, la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR), con 108 años de experiencia educativa, atendió el llamado y, sobre la base de sus valores institucionales, se dispuso brindar sus medios y saberes para ayudar a nuestra sociedad; es decir, cumplir con su responsabilidad social.

El presidente de la UIPR, el licenciado Manuel J. Fernós, consignó:

En el caso de la Universidad Interamericana, hemos puesto a la disposición 24 cursos en línea de nivel universitario, de los cuales 20 son parte del programa de educación general [...] Nosotros estamos poniendo a disposición toda nuestra programación, toda la plataforma hasta un cupo de 30,000 y eso de manera gratuita (El Nuevo Día, 13 de febrero de 2020).

Este acuerdo se dirige a brindar cursos a estudiantes de 9no a 12mo, a través de la plataforma educativa Blackboard. Sin embargo, ante lo nuevo, muchos pueden sentir temor o mostrar dudas hacia la validez de la enseñanza en línea. Esto pudiera fundamentarse en el desconocimiento de esta modalidad de enseñanza-aprendizaje.

Según Simonson, como citado en el curso de Fundamentos de Diseño y Docencia en Ambientes Virtuales de Aprendizaje de la UIPR (2020), “la educación a distancia es formal, basada en la institución, en la cual los grupos (comunidades) de aprendizaje se encuentran separados. Se utilizan los sistemas de telecomunicación interactiva para unir a los aprendices, recursos e instructor”. Esto significa que no importa en dónde se encuentren localizados los docentes y los estudiantes, el proceso de académico no se detiene. El alumno puede acceder cuando quiera, desde una computadora o dispositivo móvil para cumplir con las exigencias que demande el currículo de cada curso.

Esta modalidad promueve una nueva forma de enseñar y aprender en un ambiente en el cual no existe la rigidez espacio-temporal. Gracias a las transformaciones tecnológicas, ya sean instruccionales o de interacción, el estudiantado tiene la oportunidad de nutrirse de una educación integral, de calidad, personalizada y accesible.

La educación en línea, con la adecuada aplicación de las tecnologías de interacción y comunicación como sus aliadas, suple e incluso supera a aquellas estrategias de enseñanza que son integradas en el salón de convencional. Los multimedios, la integración del teléfono móvil (m-learning), los libros digitales, las aplicaciones educativas, wikis, los foros de discusión, blogs, entre otras, posibilitan que la comunicación se lleve a cabo de manera sincrónica (encuentros entre los alumnos y el profesor al mismo tiempo) o asincrónica (actividades que se realizan en el momento que desee el alumno, dentro las fechas límites establecidas por el educador).

La educación virtual puede parecer muy osada, pero resulta apremiante el cambio sobre la manera tradicional de educar en estos tiempos.

Para atender la calidad y excelencia, los cursos en línea deben contar con el diseño instruccional adecuado. Esto implica que en el proceso de planificación y desarrollo, el diseñador debe contemplar diversos aspectos como la audiencia, la descripción del curso, los objetivos instruccionales, los conceptos claves, el contenido temático correspondiente a cada módulo, los materiales y recursos, las actividades de evaluación, las fuentes de consulta, los lineamientos de accesibilidad, entre otros.

Una vez el curso ha sido montado en la plataforma educativa seleccionada (Blackboard, Canvas, Moodle, verbigracia), el docente guiará al alumno con la incorporación, desde el primer día, del prontuario y el plan de estudios. De igual manera, orientará a los educandos por medio de mensajes, anuncios y la realización de reuniones virtuales que sirvan para discutir los contenidos, especialmente con atención en las dudas que se puedan presentar. Conjuntamente, mediante foros de discusión y el establecimiento de actividades grupales, promoverá la interacción entre estudiante-estudiante, estudiante-profesor, a más de la interacción con el contenido de la clase.

Otro aspecto infranqueable en este proceso estriba en la implantación de mecanismos de cumplimiento con la integridad académica. En el caso de la UIPR, las tareas de los estudiantes pasan por el escrutinio de sistemas poderosos, como SafeAssign, que sirven para detectar el plagio. A su vez, los exámenes son custodiados en los laboratorios de la institución, en cualquiera de los recintos o escuelas especializadas, o mediante el “Remote Proctor”, para los alumnos que se encuentran fuera de los límites territoriales del país. En efecto, este un asunto de gran relevancia institucional.

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A primera vista, esta incursión en la instancia de la educación virtual puede parecer muy osada. Empero, resulta apremiante el cambio sobre la manera tradicional de educar en estos tiempos. Las demandas de formación y los acontecimientos recientes vividos como pueblo han propiciado la incorporación de la educación en línea en el Departamento de Educación de Puerto Rico, agencia que se responsabiliza por las escuelas públicas de la isla.

Precisamente, ahora hay alerta mundial frente a la aparición del COVID-19. En países como China e Italia, se ha recurrido a la suspensión de clases en todos los niveles educativos para evitar la propagación del virus, el cual amenaza con alcanzar proporciones de pandemia. Si el panorama se complica aún más, el proceso académico no tendría que detenerse; pues, desde el hogar o cualquier espacio en el que haya una computadora e internet, los educandos podrían continuar sus estudios sin afectarse adversamente.

La familia y el sistema de educación de Puerto Rico encaran un reto latente por atender. Se torna imperante desarrollar en el estudiantado las competencias sociales, investigativas y tecnológicas que deben poseer. De este modo, la sociedad tendrá estudiantes exitosos en su proceso de aprendizaje. Como expresó Jennifer Fleming (2017): “enseñar en la era de internet significa que debemos enseñar las habilidades de mañana desde hoy”. Las circunstancias de país lo advierten. La contingencia es imperante, pues la educación en línea llegó para quedarse y figura como una alternativa idónea ante los desafíos que enfrenta del sistema educativo del Puerto Rico actual.

Sobre los autores: El Dr. Víctor Maldonado Santiago es Catedrático Asociado de Español de la UIPRP y Coordinador Académico del CICE de la UIPRP. El profesor Kevin Negrón Vázquez es Decano Auxiliar de la División Académica de Educación En Línea de la UIPRP.