Policía

Historias de Villalba

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio
En memoria de Rubén “Rube” Meléndez.

Rubén Meléndez fue un tipo sereno, reservado y muy humilde que nadie creía que vivía en la Barriada Nueva.

Ruben Melendez Atleta

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIAS DE VILLALBA - ¡Quién no recuerda aquellos juegos infantiles! Eran tantos que nos pasábamos horas sin comer ni bañarnos hasta que llegaba papi o mami. Cada cual tenía su distinguida técnica de disciplina. Al final, sin embargo, eran padres que quisieron lo mejor para nosotros. Pero, caramba, aquellos azotes dolían.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Sabía usted que el villalbeño Héctor “Papo” Díaz es considerado el mejor fondista en la historia de Puerto Rico.

Papo Diaz

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIA DE VILLALBA - El pueblo de Villalba tiene una historia que nadie tendría tiempo para contar jamás ni aunque volviera a nacer. Si los políticos, alcaldes, administradores del municipio hubieran dedicado tiempo y presupuesto a nuestra historia, este pueblo sería el más rico del mundo. Asegurado estaría un productivo presupuesto con un museo/biblioteca de nuestra historia con fines turísticos. Pero se ha desperdiciado demasiado tiempo en la política y administrar.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

La siembra de caña se cultivaba en La Vega, Tierra Santa, La Pulga, Hatillo, El Pino, Romero, y otros sectores. Villalba era un cañaveral.

Hotel Toro Negro 1925

Foto: Hotel Toro Negro 1925 (Colección Domitilo Negrón)

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIAS DE VILLALBA - LOS PRIMEROS VILLALBEÑOS...que llegaron a este suelo posiblemente eran coameños o juanadinos, ningunos eran villalbeños, ya que Villalba se fundó oficialmente el 1 de julio de 1917. Los que comenzaron a pisar este suelo cerca de 1850-1860, posiblemente antes, llegaron de Coamo o de Juana Díaz...quizá entraron por el norte. ¿Quién sabe?

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

En memoria de don Félix “Felo” Díaz,
Ángel “Tato” Díaz, doña Tiba Torres,
Lupercio “Pirile” Torres Díaz (QEPD).

calle munoz rivera

HISTORIAS DE VILLALBA - Se levantaba temprano con pereza antes que el sol penetrara por la persiana desde la Calle Muñoz Rivera. Bostezaba. Nunca en su vida tuvo prisa para nada. Y hacía en la mañana lo que deberían hacer todos. Pero no todos hacían lo que hacía. Ni lo que representó.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio
Es difícil olvidar lo que se recuerda.

old Villalba  

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIAS DE VILLALBA - La naturaleza humana es simple lo complicado es humanizar la naturaleza. Que no es lo mismo ni se deletrea igual. De tanto que intentamos hacerlo logramos convertirnos en víctimas de lo que no debe ser, pero siempre recordar es bueno. Los que cogen fiao son los que tienen mala memoria. Padecen de amnesia como los borrachitos.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio,
Escritor villalbeño

A mi abuela Arcilia Meléndez,
junto a su hermano Manuel Meléndez.
A Adela Morales y a Esteban Núñez (QEPD)

Guerra Aleluyas

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIAS DE VILLALBA - Nadie debía creer todo lo que decía, se empeñaba en sentarse todas las noches a meditar en la orilla del risco de una butaca y como un apóstol, luego evangelizaba, conferenciaba o contaba, prefiero decir que narraba un sin número de extraordinarias fábulas, nadie se las creía ni él mismo, pero las escuché, las recuerdo. Allí llegaban los buenos samaritanos del purgatorio espiritual de la gente linda de mi barrio. Mi devota gente. Contados eran los que sabían si, por los semblantes desconsolados, por la escasez de los panes que nunca faltaban sobre las mesas, o por la desesperante situación que llevaba la administración del municipio, buscaban sanación. Creo que todavía queda gente desmoralizada de política. Desamparada. Para aquellos seres de gran bondad y fe era como un deber expresarse de rodillas, de pie, sentados no importaba forma, oración por oración, en súplicas, y alabanzas por alabanzas con citas bíblicas que todos escuchaban pero nadie entendía, aunque el misionero hiciera lo imposible por explicar lo que él predicaba inútilmente sin enredarse. Quizá mejor era intentar porque las palabras estrambóticas que le salían eran no sólo imposibles de pronunciar, sino imposibles de entender. Testigo es que no las recuerdo.

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