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Category: Vida Social

Por: Profesora Carmen J. Fernández Espada

La forma en que tradicionalmente nos congregábamos en las iglesias, escuelas, restaurantes o plazas ya no será, ni debe ser la misma.

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Prof. Carmen J EspadaLa fecha en el calendario que marca nuestro natalicio es, sin lugar a dudas, una fecha muy significativa en nuestras vidas. Es motivo de celebración y congregación con nuestros seres amados y allegados. Además, por ser una fecha tan especial, el día de nuestro cumpleaños, muchas veces nos incita a reflexionar sobre lo que hasta el momento hemos alcanzado en nuestras vidas versus lo que aún deseamos lograr. Si has sido uno de los tantos, a los que como yo, les ha tocado celebrar su cumpleaños desde el enclaustro provocado por el COVID 19, debes coincidir en pensar que ha sido ésta una celebración muy peculiar y una verdadera amalgama de sentimientos.

De repente, recibes un obsequio de cumpleaños hermosamente empacado. Al abrirlo observas en su interior mascarillas quirúrgicas, alcohol 80%, desinfectante de manos y pañitos húmedos 99% antibacteriales. Un obsequio sumamente creativo e inusual, pero terriblemente práctico e indiscutiblemente muy útil en estos tiempos de pandemia. ¿Lo más curioso? Te emocionas tanto o más que si hubieses recibido un perfume Chanel, una cartera Louis Vuitton o alguna pieza de joyería de esa famosa tienda que lleva por nombre el de la caja que contenía la destrucción y todos los males del mundo (Mitología griega, La caja de Pandora). Al notar tu entusiasta reacción ante este regalo tipo kit antipandémico, afirmas convencido, “ésta es nuestra nueva realidad”. Una nueva realidad que surgió con una pandemia que aún nos mantiene en jaque y que al momento, ha cobrado la vida de más de 300,000 personas. En ese momento aceptas que el C-19 marca un antes, un durante y un después.

Este virus nos ha impactado incalculablemente, tanto a nivel personal como a nivel social. La vida cotidiana ya no es igual a la que teníamos antes de que comenzara a propagarse este mal. Y al empezar a flexibilizarse las medidas tomadas al inicio, con un riguroso toque de queda, debemos adoptar nuevos hábitos, nuevas normas y un nuevo estilo de vida. Mayor aún será, una vez se levante la orden de distanciamiento social y queden totalmente reactivadas, la economía y vida social del país.

La forma en que tradicionalmente nos congregábamos en las iglesias, escuelas, restaurantes o plazas ya no será, ni debe ser la misma. Al elegir nuestro atuendo para salir del hogar, probablemente escogeremos aquella mascarilla que mejor combine con nuestra ropa, corbata o zapatos, pues su uso es compulsorio. Al entrar en la mayoría de los lugares escanearán nuestro rostro para tomarnos la temperatura y corroborar que ésta no exceda los 37 grados. Nuestro nuevo Chanel probablemente será el Aceite de Ratero, por aquello de no bajar la guardia y continuar previniendo; acentuado con un toquecito constante de antibacterial que pasó a sustituir las cremitas de mano de Victoria Secret. La forma tradicional de visitar la peluquería o barbería serán cosa del pasado pues deberán adaptarse medidas extremas de seguridad y salubridad. Caminaremos, un tanto paranoicos, con la sensación de desear que nadie se nos acerque más allá de los 6 pies de distancia, entre otras tantas medidas más. Y, tal vez una de las más difíciles, al cruzarnos en la calle con amigos o familiares tendremos que frenar nuestros impulsos de correr despavoridos hacia ellos a darles un abrazo apreta’o, un beso en las mejillas o un simple apretón de manos.

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Lo cierto es que, aunque nos cueste a unos más que a otros, tenemos que seguir conviviendo con este letal virus. Al hacerlo, debemos redoblar esfuerzos en las medidas adoptadas al momento de higiene, prevención y precaución. Medidas que deberán volverse parte fundamental de nuestro ritual de vida porque no podemos bajar la guardia, al menos hasta que no exista una vacuna que contraataque este virus. Dicha vacuna, según los expertos, podría tardar alrededor de un año.

Ahora que asoman vientos de una mayor flexibilización o levantamiento paulatino del toque de queda, en nuestras manos está actuar con prudencia y sensatez, si queremos seguir celebrando fechas en el calendario. Sea nuestro cumpleaños o el de nuestros seres amados, desde el enclaustro o fuera de él (cuando llegue el momento idóneo) vale la pena el esfuerzo de continuar cuidándonos, sin escatimar en esfuerzos o mucho menos cansarnos de los nuevos rituales de seguridad que hemos ido asimilando. Tenemos que afrontar con valentía y fe este nuevo estilo de vida. Hacer que cada segundo de nuestras vidas tenga sentido y se viva con alegría.

La verdadera celebración de las fechas importantes en nuestras vidas, no radica en el regalo, el empaque o la marca. La verdadera celebración consiste en tener vida, gozar de buena salud y estar rodeado de las personas que, a pesar de la pandemia, del distanciamiento social o del toque de queda, siempre han estado ahí para ti. Hoy, más que siempre, celebremos con mucho respeto la vida, tanto la propia como la del prójimo. Demos gracias por la bendición de poder cumplir, aún desde el enclaustro, un año más de vida. Tal vez sin la gran fiesta que soñamos o mediante una virtual, pero en fin, celebrando la oportunidad de poder estar sanos y vivos.

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Carmen J. Fernández Espada La autora es maestra de Español del nivel secundario en la escuela José Felipe Zayas, de Coamo. Posee una maestría en Educación y ha ofrecido cursos en la Universidad Católica de Ponce, la Universidad Interamericana y EDP University de Villalba.