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Category: Opinión

Colaboración de: Ricardo A. Rodríguez Pérez, estudiante de Coamo

El aprendizaje desde el hogar no deja de ser cuesta arriba porque es nuevo para nosotros y también para los maestros.

Student Starring at Computer

El nuevo semestre escolar ha sido muy difícil para nosotros los estudiantes. Hemos sido forzados a este nuevo entorno de educación a distancia para poder garantizar la continuidad de nuestro aprendizaje. Es común leer noticias que hablen de este proceso de educación virtual, pero se habla poco sobre lo que sentimos nosotros los estudiantes con este nuevo método de aprendizaje desde nuestros hogares. ¿Qué estamos experimentando con todo este proceso? Una tela de arañas inmensa tejida con muchos sentimientos encontrados, inquietudes y también diversos obstáculos. Por muchas razones, este nuevo año escolar ha sido muy difícil, una de ellas por la falta de recursos.

Uno de los grandes percances en esta nueva modalidad virtual y tal vez el principal es el Internet. Dependiendo de cuan eficiente sea el servicio de Internet en nuestra casa, en la de nuestros maestros, al igual que el de los sistemas que nos conectan así será el resultado del proceso de enseñanza cada día. El método virtual conlleva antelarse y preparase a todo tipo de situaciones, lo que obliga a nuestros padres a recortar gastos y a trabajar más tiempo para poder costear las nuevas herramientas educativas que bajo esta educación virtual necesitamos. Estas nuevas herramientas crean unos pagos mensuales adicionales con los que antes no se contaban.

Que nos hayan provisto una computadora no resuelve todo. Muchos estudiantes no saben utilizar la computadora para tomar clases, mucho menos la plataforma que se usa en el proceso. En muchos casos las computadoras han salido defectuosas o una vez comenzamos a usarlas han confrontado daños que no sabemos cómo resolver. El aprendizaje desde el hogar no deja de ser cuesta arriba porque es nuevo para nosotros y también para los maestros.

Por otro lado, nuestra vida social se ha visto grandemente afectada. Para nosotros los estudiantes es frustrante el no tener las acostumbradas clases presenciales. No poder reunirnos con nuestros compañeros de clases y vivir juntos todas las experiencias que se viven en la escuela, es una de las cosas que más añoramos. En muchos casos, la calidad de tiempo que tenemos con nuestra familia también se ve afectada porque nos vemos obligados a estar pegados a una computadora por largos periodos de tiempo.

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Algo que también nos preocupa es el acoso cibernético. Las clases virtuales nos hacen propensos a ser víctimas de bullying, algo sumamente difícil de afrontar. Muchos de nosotros no nos atrevemos a encender las cámaras mientras tomamos clases porque en cualquier momento algún compañero puede tomar fotos o vídeos de nosotros, crear memes y subirlos a las redes sociales con el fin de burlarse. Siempre nos encontraremos con estudiantes que carecen del interés en aprender. Los que sí quieren es crear interrupciones en clases que en ocasiones provocan que los maestros tengan que intervenir. Acostumbrarse a tomar clases así no es nada fácil.

Muchos de nosotros pensamos que el método presencial es mucho mejor y en mi caso, al igual que en el de muchos de mis compañeros de estudio, es el preferido. A medida que vamos avanzando en este nuevo ciclo escolar a distancia vamos adaptándonos, pero siempre surgen múltiples percances que hacen que el proceso de adaptación parezca no terminar.

Aquellos que van en contra del distanciamiento social y los que no se protegen hacen que el regreso a la modalidad presencial se vea cada vez más lejos. Sólo nos queda ser positivos, mantener una buena actitud, ayudarnos entre todos y tener muy claro que son muchos los que la están pasando mal. A pesar de que el camino a recorrer es bien difícil, confío que con esfuerzo, responsabilidad, disciplina y dedicación lograremos llegar a la meta.

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Ricardo A. Rodríguez Pérez es estudiante de undécimo grado en la Escuela Superior José Felipe Zayas, de Coamo