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Category: Vida Social

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Celebracion

Juan Negron OcasioPuede ser que nadie lo crea, pero el juego estaba a favor de los Ganduleros 0-0. Se había trepado en lo alto del poste para prender el biombo, y rompió las bombillas, por más que se le dijo que las dejara quietas que en el atardecer se iban iluminando poco a poco como el sol en el amanecer, y en la noche al aparecer la luna no hacía falta luz ninguna. Siempre se jugó de noche con los rayos de la luna y de las estrellas en el parque Herminio Cintrón. Lo que sucede es que la gente nunca recuerda y cuando se lo recuerdas, opinan, sugieren, inventan, protestan. En el último juego ocurrió lo mismo. Pero es que los villalbeños son así. No hay quien los entienda. Si no es dinga es mandinga. Si llueve es malo y si llueve demasiado peor; si hace frío es malo y cuando sale el sol, gritan “¡Dios Santo, qué calor!”. Aquel día Willie Pérez le había dicho 100 veces a Palomita que solamente velara la entrada y se encargara de la basura en los alrededores del estadio. Bueno, ya saben lo que sucedió; no hay que volverlo a contar. Si no lo recuerda vuelva a leer el principio.

El juego comenzaba exactamente a las 6:00 pm, pero no inició a tiempo hasta una hora después por falta de espectadores. Sucedió que ese día el alcalde, junto a su equipo de ayudantes, bajo la jefatura de Beto Negrón, organizaba las Fiestas Patronales. Con la ayuda de Yabucoa, Chupe preparaba los cohetes artificiales en el techo de la alcaldía. Pero hubo unos inconvenientes con los quioscos y la venta de comidas, por tanto, los residentes esperaban ansiosamente frente de la alcaldía para averiguar cuáles serían los pormenores finales.

-Bueno, muchachos a calentar- le dijo Elvin a los peloteros. Haló aparte a los lanzadores, el Negro Malavé y a Rogelio. Les dio una cátedra de calma y nerviosismo mientras ellos lo miraban con rareza. Cerca al dugout de los Ganduleros se encontraba Vitín. Inquieto, caminaba de lado a lado sin componerse hasta que la gente lo apabulló gritándole que se sentara.

Mientras tanto, Palomo se encontraba parado en la esquina de la Tienda de Nando Negrón pregonándole a cuanto ser humano pasaba que el juego de béisbol estaba por comenzar y que se encaminaran hacia La Vega. En la plaza se escuchaba una trompeta sinfónica y un vecino le gritaba a Pocholo que le pusiera un silenciador al instrumento porque no podía dormir. El célebre músico villalbeño se había pasado todo el santo día ensayando el “Estar Espangol Baner”, para la post actividad del encuentro de campeonato, pero solamente le salían las notas de La Borinqueña (sin entenderlo). Llamó a Chele para que le ayudara, pero este no tuvo tiempo porque intentaba sacarle unos punteos armoniosos a una danza, en las cuerdas de un cuatro, que estaba componiendo, Migue a su lado buscaba en la segunda guitarra el acompañamiento y de vez en cuando se rascaba el coco tratando de entender la melodía. Siguió Pocholo en su testarudez y se comunicó con Pablo León, pero este no lo atendió tampoco porque estaba ocupado en una finca que tiene por allá arriba en un monte oculto.

Inusual es de toda trayectoria histórica lo que nunca se cuenta, el amor del aficionado de béisbol de lo villalbeños, y como si fuera poco al atletismo en su totalidad. No importa el deporte, de jóvenes o de adultos, hombres o mujeres, niños o niñas; hasta el juego de topos en el Hoyo Vicioso, dominó en la Plaza Pública, de billar en el Salón de Feliz Díaz o el Bar de Manolo, o de barajas en Jovitos o Camarones, se toma con gran seriedad y se esmeran por los suyos y son siempre los mejores aunque pierdan. Es tan desmedido el amor de los villalbeños para sus deportistas que cuando, por ejemplo, el equipo de los Ganduleros pierde lo celebran con tanto amor que se amanecen, y discuten hasta más no poder justificar qué perdieron, y al final, niegan, rehúsan aceptar que perdieron aunque el encuentro haya terminado 0-0.

Nada más que decir que son los innegables y verdaderos fanáticos, leales patrocinadores hasta el codo. ¡No existe en el universo fanático más leal que los villalbeños! Indiscutiblemente. La expectativa estaba en las caras de los espectadores adentro del parque y para prueba las millones de fotos que ha tomado por más de medio siglo, sin exagerar, Luis "Güisín" Burgos. Quien se encuentra en el “Salón de la Fama de Fotógrafos” de Villalba junto a Geño. Hasta el presente ese salón solamente le pertenece a ellos dos. Entre sus grandezas no hay espacio para más nadie.

Nisandra Yellow Todos gritaban cada vez que un toletero villalbeño daba un batazo. Cada batazo era como si hubieran bateado un cuadrangular, luego se escuchaba el tumulto del, “Aaaaahhh”, cuando el bombito lo cogían en la segunda base. Y después la algarabía de los incesantes “¡Buuuu!”, en contra del equipo opositor por completar el tercer out con las bases llenas por decimoquinta vez, hasta que los contrarios se desaparecían en su dugout.

En el bulpen el Negrito de Marcola calentaba al mejor zurdo de la historia del equipo Félix “El Negro” Malavé (de la Barriada de los Perros) en lo que el cátcher se ponía el disfraz beisbolístico. Entre los miles de fans estaban dirigiendo desde los asientos los cocorocos del deporte villalbeño entre ellos Guillito González, Cuco Burgos, Junior Pagán, Fili Guzmán, Güiso Rodríguez, Ramón Olivieri, Bebé Bonilla, Exol y Chiqui Marrero junto a Noel Rosado quien mostraba orgulloso a todo el mundo su colección de toleteros, entre las numerosas “junta-cosas”, tenía entre ellas las cervezas frías y los chicharrones que compartía con Víctor “Magú” Marrero; Jocky Cintrón tomaba notas y lo ayudaba en la redacción del reporte periodístico Jo Santiago, y al lado mirándoles de reojo estaban sentados cerca Güi Arroyo, Ángelo Santiago y Jossie Luna, dudosos de lo que se escribía. ¡El parque se rendía ante el alboroto! Villalba está en la historia entre los mejores equipos de la COLICEBA y ha contado con peloteros que lo han logrado para el pueblo avancino, rumoreándose en la historia que en 1971 Félix Rivera bateó .424 para colocarse entre los primeros seis bateadores a nivel nacional.

Aquella noche se despedazaban los rayos del sol y relucía la luz de la luna bendiciendo con sus fulgores nocturnos el mejor momento del béisbol de la COLICEBA. Una noche inolvidable del 1972. Víctor “Vitín” Arroyo se mordía las uñas y se daba un palo de pitorro por el nerviosismo, calmado por los fanáticos que le habían gritado que se sentara, abrazaba y se desgalillaba.

-¡Cállate ya! – millones de personas le gritaron y se serenó hasta el final del inolvidable juego.
Cientos de miles de villalbeños los seguían de pueblo en pueblo de costa a costa confiaba en la habilidad deportista de Elvin Rodríguez (Dirigente) y de Wiso Martínez (Coach). Componían el magistral equipo de Los Ganduleros: Aníbal Rosario, Gerardo López, Félix (Gato) Rivera, Carlos Espada (QEPD), Idel Vagues, Luis E. Renovales, Pocho Andújar, Héctor Vélez, Orlando Hernández, José López, Andrés Vélez, Félix “Negro” Malavé, Tito “Guango” Bonilla, Alberto Vagues, Miguel Mangual, Tony Cruz (QEPD), Rogelio Negrón, Luis A. Peggy Mercado, José Pachot, Jaime Bonilla y Alvin Díaz.

-Caramba te dije que dejaras las luces como estaban- volvió a repetirle Willie Pérez a Palomita.

El nerviosismo cundía a la aldea entera. El parque estaba arropado de gente. El locutor gritaba retumbando los montes, los barrios, las urbanizaciones, se caía el estadio…no cabía un alma en las cercanías.

-¡Los Ganduleros son Campeones! Villalba gana el primer campeonato en la COLICEBA! Vivan los villalbeños! – gritó el locutor.

*Campeonatos del equipo de Béisbol Los Ganduleros de Villalba en la COLICEBA
-1972-Apoderado: Víctor “Vitín” Arroyo, Dirigente: Elvin Rodríguez
-1978-Apoderado: Lino Negrón, Hijo, Dirigente: Idel Vázquez
-2006-Apoderado: Raymond Zayas, Dirigente: Adolfo Rodríguez
-2015-Apoderado: Ednor González, Dirigente: Jorge “Piñita” Rodríguez.