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Luego de subir en vehículos 4X4, los trabajadores llegan hasta la tubería que está pegada a la montaña como si ya fuera parte de ella.

En el Chichon

VILLALBA, Puerto Rico - Los trabajos de reparación de la tubería de la planta hidroeléctrica Toro Negro, realizados por brigadas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y del Municipio de Villalba, merecen el aplauso y la admiración de todo el pueblo por el arriesgado y agotador esfuerzo que requieren los mismos, y que comenzaron el pasado 11 de octubre con el movimiento de equipo y materiales utilizando un helicóptero de carga de la agencia estatal.

El día para estas brigadas comienza temprano en la mañana cuando suben hasta las montañas del barrio Chichón por la empinada y afectada carretera de este sector hasta el final de la misma, donde enclava la residencia de la profesora retirada Catalina Cruz. Detrás de la residencia, se observa una quebrada de agua fresca y cristalina que baja desde la imponente montaña por donde hace cerca de cien años se colocaron los inmensos tubos de cemento que llevan el agua por gravedad desde el lago Guineo hasta la planta Toro Negro, en el pueblo.

La profesora Cruz explicó que el alcalde de Villalba, Luis Javier Hernández Ortiz, solicitó permiso para abrir camino por la finca de su propiedad para llegar hasta la tubería rota, a lo que ella accedió de inmediato, y las brigadas del municipio hicieron el improvisado camino por la finca y la montaña. La profesora cuenta que, durante el paso del huracán María, escucharon un estruendo y pensaron que la montaña se había venido abajo. Los fuertes vientos y las lluvias habían causado un derrumbe de tierra, rocas y árboles en la parte alta de la montaña, golpeando una parte de la tubería que pasaba por encima de la quebrada, haciendo que ésta se rompiera en pedazos.

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Luego de subir en vehículos 4X4, los trabajadores llegan hasta la tubería que está pegada a la montaña como si ya fuera parte de ella. Sobre estos tubos ellos caminan alrededor de 500 pies de distancia hasta llegar a la avería sobre la quebrada. Sobre estos mismos tubos y la misma distancia, cargaron cerca de 800 sacos de cemento en carretillas y al hombro para los trabajos de reparación. El peligro del trabajo está en que caminan sobre una superficie redonda al costado de la montaña.

El viernes 3 de noviembre, los trabajos de reparación, supervisados por el ingeniero de la AEE, Fernando Rivera, y por el supervisor de la planta Toro Negro, Arkel Sánchez, se encontraban en su fase final cuando las brigadas lograron conectar los nuevos tubos de fuerte plástico de 36 pulgadas de diámetro con los ya existentes. Ahora les toca conectar otros tubos de 24 pulgadas debajo de los nuevos para unir un canal de cemento que también acarrea agua y que fuera destrozado por el huracán.

Durante las pruebas de rigor, se dejó correr el agua desde el lago, pero al llegar a la tubería nueva, encontraron una pequeña fisura que de inmediato comenzaron a reparar. Los trabajadores entran por un abertura a los tubos de cemento y caminan dentro de ellos para revisar las conexiones con los nuevos tubos. Estas tareas requieren de mucha pericia, destrezas y arrojo de parte de las brigadas.

Arkel Sánchez agradeció, a nombre de las brigadas de trabajo y de la AEE, la disponibilidad de la profesora Catalina Cruz y su familia por permitirles el acceso a los terrenos y por el apoyo que les ha brindado durante los trabajos.

Y el viernes 3 de noviembre, en la noche, llegó la luz al casco urbano de Villalba.