Policía

Vida Social

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

cementerio villalba

Juan Bertin Negron OcasioIncalculable gente bondadosa ha pasado por este pueblo que los presentes habitantes no recuerdan. La causa es que se les enseñó olvidar. Aunque de cuando en vez en algún bochinche se comenta algún gesto gracioso alabando o despreciando un personaje grotesco, estrambótico, o estrafalario. Si hablan de Sinforoso recuerdan sus chistes y su forma peculiar de saludar a la gente. En la amanezca esperaba sentado en las escaleras de la iglesia hasta que abrieran para limpiar el polvo que dejaron feligreses el día antes del lunes en busca de armonía o sanación. Esperaba parsimonioso para cumplir con las faenas. Por voluntad propia realizaba lo que no hacía gente común que le llamaban como mencioné. En momentos esporádicos lo mencionan sólo por hacerlo, no es lo mismo recordarlo. Seguro nadie ha llevado una flor al cementerio. Quizá mencionan su saludo peculiar:

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

bored

Juan Bertin Negron OcasioResulta, que casi nunca me sucede, pero cuando me azota el aburrimiento tengo que salir de mi casa. Y digo casi nunca porque siempre estoy envuelto en alguna ocurrencia, alguna idea para escribir, o leyendo o inventando cualquier cosa con el millón de cosas que tengo para corregir: cientos de poesías incompletas, novelas, cuentos, más de 10 libros en camino a la imprenta y, sobre todo, romperme el coco para ver cómo se venden. Porque la verdad es que la gente está maceta. Por algo tuvieron que inventar el restaurante en Añasco: pagas por dos platos y comen cinco. Sin exagerar. El boricua siempre busca el cachete y el baratillo. Al parecer tienen dos jueyes paridos en los bolsillos para comprar libros. A veces lloran tanto que hasta les regalo los libros.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

funny face

Juan Bertin Negron OcasioHacer nada a veces es bueno, pero para mí es una tortura. Estoy sentenciado a morir leyendo o escribiendo. No hay otra. La vida me ha traicionado, mejor digo, la vida ha hecho de mi un libro todavía por escribir. Debí elegir otra cosa que no sea esta tortura constante y continua. Si no fuese porque hay gente que lee lo que escribo estuviese haciendo otras cosas más interesantes, como por ejemplo, hubiera sido político. Ser político es un arte frígido. “Hay que tener cara de lata”, me dijo uno de mis hijos. “Para eso hay que nacer virao’, dijo un amigo, y sin vísceras”. No entendí a ninguno. Concluí por mí mismo que a los políticos nadie les cree, pero votan por ellos porque “es mejor votar por uno menos malo que de los “otros que es peor”. Pero hay algunos de esos titeritos cariñosos y son buena gente. No todos son malos. Esa es la verdad. Hay gente decente, pero no todos convencen a todos que lo son. A veces pensando creo que pude ser un buen carpintero, aparte de que cuando clavo siempre me doy un martillazo en el dedo pulgar, lo raro es que me martillo el pulgar de la mano con que martillo, ya casi no tengo uña ni me quedan santos pa’ bajar.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Celebracion

Juan Negron OcasioPuede ser que nadie lo crea, pero el juego estaba a favor de los Ganduleros 0-0. Se había trepado en lo alto del poste para prender el biombo, y rompió las bombillas, por más que se le dijo que las dejara quietas que en el atardecer se iban iluminando poco a poco como el sol en el amanecer, y en la noche al aparecer la luna no hacía falta luz ninguna. Siempre se jugó de noche con los rayos de la luna y de las estrellas en el parque Herminio Cintrón. Lo que sucede es que la gente nunca recuerda y cuando se lo recuerdas, opinan, sugieren, inventan, protestan. En el último juego ocurrió lo mismo. Pero es que los villalbeños son así. No hay quien los entienda. Si no es dinga es mandinga. Si llueve es malo y si llueve demasiado peor; si hace frío es malo y cuando sale el sol, gritan “¡Dios Santo, qué calor!”. Aquel día Willie Pérez le había dicho 100 veces a Palomita que solamente velara la entrada y se encargara de la basura en los alrededores del estadio. Bueno, ya saben lo que sucedió; no hay que volverlo a contar. Si no lo recuerda vuelva a leer el principio.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Dedicado a Héctor “Papo” Díaz:
Orgullo villalbeño.

En memoria de Héctor Díaz (QEPD).

Papo Diaz

Juan Negron OcasioVenía caminando con pasos de plena por la curva con una sonrisa más redonda que una cuca y la mostraba con grandes pedazos de coco. La blancura de aquellas alineadas perlas era algo especial. Nunca ocultó aquel regocijo, aquel orgullo de vecino humilde, consagrado por la virtud de la elocuencia y el carisma. Esa soltura constante, perenne, de hombre de pueblo engrandecido por el clamor de la conversación sensata, exagerada y cordial, era sencillamente respetable y envidiable. Irrefutable. Difícil era sobrepasarle a lo espontáneo a aquel verbo que poseía tan avispado y bien decorado con un discurso político de barrio lleno de razonamiento lógico. Se notaba exageradamente, aparte de la sonrisa campechana, en el caminar cuando lanzaba los brazos sobre el viento, en los cordiales apretones de manos, en aquel adiós juicioso con las palmas de sus manos que regalaba sin prejuicio a los vecinos, en su chillido saludo, su peculiar personalidad. La singularidad manifestada de un villalbeño.

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Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Conexion Bochinche

Juan Negron OcasioHubo increíble conmoción. Alboroto continuo. Sabía nadie cómo ocurrió el jakeo. Ninguno se preocupó hasta que Chano gritó en aquella reunión confusa que el pueblo fue engañado. Todos los cófrades acordaron, sin contar la mayoría de los que por sus razones no participaron en misteriosas conferencias, que posiblemente habría un Wirikitilikeo, o sea, se robarían las elecciones. “¡Se las van a robar!” - gritó a to’a boca. Los concurrentes se paralizaron. Con ojos de caballo muerto todos se horrorizaron. Las mujeres se taparon las bocas con ambas manos como tratándose de un incrédulo bochinche de barrio de mala muerte.

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